Cogí mi guitarra a velocidad de vertigo y salí de casa como si la vida me fuera en ello. En la esquina estaba Carlos en su coche esperando mi llegada. Carlos salió a mi recibimiento y a ayudarme a cargar todos los instrumentos en el maletero de su automovil. Su coche es el típico monovolumen familiar en que podrías hacer una fiesta en su interior sin problemas de espacio alguno. Después me extendió la mano a modo de saludo esperando mi similar gesto.
- ¿Qué tal tu examen matojo de nervios? - dijo entre carcajadas.
- Me salió mejor de lo que pensaba, era dificil, pero todo exfuerzo tiene sus frutos, habrá que esperar a la nota, pero al menos estoy contento con lo que he hecho. - dije bastante serio.
- Te noto muy extraño tio, ¿te ocurre algo?
Oh por Dios, se me notaba a una distancia de kilometraje extenso que estaba bastante intrigado por lo ocurrido la tarde de ayer, que realmente era la idioted más importante del mundo, que unas amigas viniesen a visitarme tras un día de duro estudio, pero aun así me había pasado toda la mañana ausente y taciturno. De repente noté un golpe en el pecho y recuperé la consciencia de la realidad.
- ¡Eh!
- ¡Hey!, no, no me ocurre nada, solo estoy un poco cansado, es todo - no me sentía con ganas de contarle a Carlos esa tontería así que intente evitarla de forma victoriosa.
- Pues mueveté que vamos a Rock Island, que están todos esperandonos allí.
En ese momento subí al coche y nos dirijimos a Rock Island, un garito que solemos frecuentar muy amenudo en el que siempre sintonizan la música que necesitamos nosotros para vivir y donde ponen la mejor cerveza de todo el mundo, lo juro.
Llegamos en cuestión de cinco minutos y allí estaban Alberto, Gorka y Christian. Gorka y Alberto eran nuestros dos bajistas y Gorka uno de mis mejores amigos que me conocía al jodido dedillo y con el que compartía gran parte de mi vida. Christian era el otro guitarrista del grupo, nunca había visto a nadie defenderse tan bien ante la guitarra, era mi jodido ídolo y lo admiraba con gran expectación.
- Vamos "puntuales" os llevamos esperando un buen rato, yo ya estoy casi rozando la borrachera - dijo Christian con un tono enfadado que negó tras una carcajada perpetuada.
- Ha dicho Juan Manuel que podemos entrar ya que ha retirado las cosas y ha limpiado ya. Que majo es este hombre por Dios - dijo Gorka entre sonrisas mientras me daba un abrazo de bienvenida.
- Pues vamos al lio - dije un poco cabizbajo. Creo que Gorka se percató de algo y me miró con un gesto bastante extraño.
Entramos por el pasillito de detrás de la barra del local y allí estaba JM que nos saludo con una gran sonrisa en la cara y siempre muy amable con todos nosotros. JM es el dueño de Long Island pero era como mi jodido padre, siempre que necesitaba un consejo el me lo daba con mucho gusto mientras nos refrescabamos con una cerveza Calsberg que siempre me relajaba de manera máxima. JM nos dejo la parte de atrás del local para ensayar con el grupo hace unos meses y nosotros a cambio le promocionamos el local, cosa que ya haciamos. Tras entrar y preparar todo nos dispusimos a ensayar y a tocar diversas canciones. En los parones yo me dedicaba a tocar "Creep" de Radiohead, canción que amaba con jodida locura. Gorka me hizo un gesto que quería decir claramente tenemos que hablar, con motivo de urgencia.
Cuando terminamos el ensayo Carlos empezo a hablar sobre un tema que desperto completamente mi atención.
- He estado hablando con mi novia, Raquel, y con Adela y hemos empezado a planear la fiesta de año nuevo, ya os iré informando, pero aseguro vuestra asistencia. Por cierto Rubén, Adela no sabía que tocabas la guitarra y le he dicho que tocas bastante bien y tocas las mariconadas esas tuyas que también le gustan a ella y se ha quedado muy expectante, dice que ya hablaría contigo.
Ahora si que me había quedado sin una gota de aliento, sudaba como si acabase de salir de una jodida sauna a 3000 grados lo juro. Quería contestar pero me atrancaba constantemente... parecía tremendamente imbécil. Claramente Gorka se percató de lo que pasaba y me acarició la cabeza y con un tono sorprendido y bromista por su boca salió un "¡Ah pillín ya se lo que te ocurre!"
Dijo que me llamaría en cuanto llegase a casa pero recibí un mensaje suyo advirtiendome que llegaría a casa tarde y no podría llamarme porque había quedado con Alba, su novia a la que quería más que a su vida misma, eran la jodida pareja ideal. Me tumbé en la cama tras leer el mensaje y me dispuse a leer "El Guardián entre el Centeno", libro que hasta el momento odiaba con todo mi corazón pero como siempre, todo lo que odio termina atandome a ello hasta que me destroza la vida.
Una Historia que se Quedó en Promesa.
miércoles, 18 de septiembre de 2013
martes, 17 de septiembre de 2013
Capítulo 1.
La sala parece la más lúcida de todo el mundo, entre cuatro paredes blancas adornadas con múltitud de estanterías de libros y pensamientos e ideas escritas en cada una de las cabezas del personal que se encontraba en la Biblioteca Municipal esa tarde de Diciembre. La palabra más notable en las bocas de todas aquellas personas de expresión palida era "examen". El silencio abunda en la sala acompañado con pequeños susurros llenos de interrogantes. El silencio se rompe con la apertura de la puerta de la sala acompañada de unos pasos seguros y melódicos. Todo el mundo movio su cabeza y declinó su mirada a la puerta. Allí entraba ella, la señora del tiempo y la cuidadora de libros.
- Es hora de que recojais vuestros objetos personales, son las 8 y media - dijo la bibliotecaria.
Los suspiros rompieron el silencio de nuevo y envolvieron el ambiente frio en algo más acojedor. Odio que me digan la hora que es y cuando me debo ir de un sitio, odio el tiempo en si. Hice el menor ruido posible al levantarme de la silla e intentar poner orden a mis apuntes de Matemáticas antes de salir. Como si de un golpe de percusión se tratase para finalizar la canción que la cremallera de mi mochila había entonado una mano golpeó suavemente mi espalda.
- Hola "Superhéroe".
- Hi Laura...
- Tienes mal aspecto, no parece ni que tengas sangre en el cuerpo, estas muy blanco cariño.
- Normal, el examen de mañana me tiene saturado - y tanto -, voy a casa a seguir con ello.
- De eso nada Rubén. Adela está abajo - dijo Laura con un gesto picarón -.
Quedé paralizado en ese jodido instante, no sabía que decir, eso si que lo odio, se me pone cara de imbécil cada vez que me pasa eso... En ese momento comence a hacer preguntas que superaban a la velocidad del sonido con la duda de que hacía Adela abajo.
- ¿Qué?. - dijo Laura anonadada con mi actitud repentina. La pobre se asustaría.
- ¿Qué hace Adela ahí?
- Hemos venido a recogerte, yo sabía que estabas aquí y le he planteado la idea.
- Oh...
- Ahora estás aun más blanco que antes Rubén - río - Venga vamos, nos vamos a quedar aquí encerrados.
Bajamos las escaleras y no me sentía muy bien, me estaba empezando a marear de manera indiscutible. Al torcer la esquina esa sonrisa encantadora entro en mis ojos y me encogió el corazón. Juro que estaba al borde la parada cardíaca.
- El futuro ingeniero, traes mala carita caballero, si es que los números no traen nada bueno.
- Ja, ja, ja muy graciosa - seguro parecía la persona más estupida del mundo -.
- Anda ven aquí dame un beso idiota, si lo harás genial.
Su piel es tremendamente suave.
- Lo siento pero me tengo que abrir, mañana tengo examen y quiero seguir estudiando, mañana en el instituto hablamos, adios preciosas.
- Adiós Superhéroe.
- Adiós Rubén y no te preocupes lo harás genial, como todo. Mañana hablamos.
Es tan jodidamente genial que no tiene nada que pueda llegar a odiar jamás. Volví a mi casa a paso lento y pensativo, Adela me deja perplejo cada vez que hablo con ella, pero esa no era mi preocupación real, mi preocupación era el examen de Matemáticas y yo iba a por todas. En ese momento sonó "Eme" de Leiva que procedía de mi bolsillo. Cogí el telefono y lo acomodé lentamente en mi oreja.
- Tu capullo, mañana tenemos ensayo recuerda, nos hace falta tu guitarra, tenemos que componer la canción antes de que las vacaciones de Navidad terminen.
- Si, claro que ire al ensayo Carlos, allí estaré a la misma hora de siempre.
Carlos es el vocalista de mi grupo de música. Soy guitarrista o al menos hago el intento. Aprendí como un hobbie y se convirtió en mi vida. Parecía que el día iba a terminar bien. Estaba feliz. Supongo.
lunes, 17 de junio de 2013
Prólogo.
Son demasiados aspectos y sentimientos que se han de plasmar en letras antes de olvidarlos. Siempre vemos los mejores poemas de los mejores autores literarios tales como Becquer o Salinas, letras que se dedican, que van y que vienen, pero realmente, ¿nos hemos fijado que esas personas son tan similares a nosotros que podemos hasta identificarnos con ellas?, yo si. Pensar en que sentiría Becquer con esas golondrinas o con ese mundo que dona ante la espectante mirada de esa mujer. Sé que Becquer era una persona porque no daría solo un mundo por una mirada. Hay copias de todos esos versos en todos y cada uno de nuestros corazones, forjados a dolor y sonrisas.Quizás mi intención no sea otra que quemar letras y sentimientos en mi corazón, y si puede ser, hacer copias de estos en el mayor número de órganos sentimientales posibles.
Si hecho la mirada atrás, cada lágrima describe un recuerdo. Tantas lágrimas podemos tirar a la basura, que decidí guardar todas y cada una de ellas en una cajita, en el primer cajón de la derecha del escritorio de mi cuarto. Vamos una a una despedazando y secando los recuerdos, palabras, imagenes, miradas, besos, abrazos, roces, mordiscos, risas, llantos, gritos, susurros, orgasmos, promesas, bromas, mentiras, juegos, dedicaciones, acordes, vicios, caminos, lugares, canciones... Si, por ahí empezó todo.
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