martes, 17 de septiembre de 2013

Capítulo 1.

La sala parece la más lúcida de todo el mundo, entre cuatro paredes blancas adornadas con múltitud de estanterías de libros y pensamientos e ideas escritas en cada una de las cabezas del personal que se encontraba en la Biblioteca Municipal esa tarde de Diciembre. La palabra más notable en las bocas de todas aquellas personas de expresión palida era "examen". El silencio abunda en la sala acompañado con pequeños susurros llenos de interrogantes. El silencio se rompe con la apertura de la puerta de la sala acompañada de unos pasos seguros y melódicos. Todo el mundo movio su cabeza y declinó su mirada a la puerta. Allí entraba ella, la señora del tiempo y la cuidadora de libros.

- Es hora de que recojais vuestros objetos personales, son las 8 y media - dijo la bibliotecaria.

 Los suspiros rompieron el silencio de nuevo y envolvieron el ambiente frio en algo más acojedor. Odio que me digan la hora que es y cuando me debo ir de un sitio, odio el tiempo en si. Hice el menor ruido posible al levantarme de la silla e intentar poner orden a mis apuntes de Matemáticas antes de salir. Como si de un golpe de percusión se tratase para finalizar la canción que la cremallera de mi mochila había entonado una mano golpeó suavemente mi espalda.

- Hola "Superhéroe". 
- Hi Laura...
- Tienes mal aspecto, no parece ni que tengas sangre en el cuerpo, estas muy blanco cariño.
- Normal, el examen de mañana me tiene saturado - y tanto -, voy a casa a seguir con ello.
- De eso nada Rubén. Adela está abajo - dijo Laura con un gesto picarón -.

Quedé paralizado en ese jodido instante, no sabía que decir, eso si que lo odio, se me pone cara de imbécil cada vez que me pasa eso... En ese momento comence a hacer preguntas que superaban a la velocidad del sonido con la duda de que hacía Adela abajo.

- ¿Qué?. - dijo Laura anonadada con mi actitud repentina. La pobre se asustaría. 
- ¿Qué hace Adela ahí?
- Hemos venido a recogerte, yo sabía que estabas aquí y le he planteado la idea.
- Oh...
- Ahora estás aun más blanco que antes Rubén - río - Venga vamos, nos vamos a quedar aquí encerrados.

Bajamos las escaleras y no me sentía muy bien, me estaba empezando a marear de manera indiscutible. Al torcer la esquina esa sonrisa encantadora entro en mis ojos y me encogió el corazón. Juro que estaba al borde la parada cardíaca. 

- El futuro ingeniero, traes mala carita caballero, si es que los números no traen nada bueno.
-  Ja, ja, ja muy graciosa - seguro parecía la persona más estupida del mundo -.
-  Anda ven aquí dame un beso idiota, si lo harás genial.

Su piel es tremendamente suave.

- Lo siento pero me tengo que abrir, mañana tengo examen y quiero seguir estudiando, mañana en el instituto hablamos, adios preciosas.
- Adiós Superhéroe.
- Adiós Rubén y no te preocupes lo harás genial, como todo. Mañana hablamos.

Es tan jodidamente genial que no tiene nada que pueda llegar a odiar jamás. Volví a mi casa a paso lento y pensativo, Adela me deja perplejo cada vez que hablo con ella, pero esa no era mi preocupación real, mi preocupación era el examen de Matemáticas y yo iba a por todas. En ese momento sonó "Eme" de Leiva que procedía de mi bolsillo. Cogí el telefono y lo acomodé lentamente en mi oreja.

- Tu capullo, mañana tenemos ensayo recuerda, nos hace falta tu guitarra, tenemos que componer la canción antes de que las vacaciones de Navidad terminen.
- Si, claro que ire al ensayo Carlos, allí estaré a la misma hora de siempre. 

Carlos es el vocalista de mi grupo de música. Soy guitarrista o al menos hago el intento. Aprendí como un hobbie y se convirtió en mi vida. Parecía que el día iba a terminar bien. Estaba feliz. Supongo.


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